¿Cómo afecta el cloro de las piscinas a tu piel y salud?
Aunque el cloro desinfecta, su uso en piscinas puede irritar la piel, ojos y sistema respiratorio, especialmente en usuarios frecuentes o sensibles. ¡Dúchate bien después de nadar!
Área de Salud
Equipo de Redacción
miércoles 13 de agosto
Como cada verano, las piscinas públicas y privadas se convierten en uno de los lugares preferidos para combatir el calor y disfrutar del tiempo libre.
Sin embargo, esto implica una mayor exposición al cloro, el principal agente utilizado para mantener el agua limpia y desinfectada. Aunque su uso es esencial para garantizar la seguridad sanitaria, también puede tener efectos negativos sobre la piel y la salud.
¿Qué es el cloro y cómo actúa en las piscinas?
El cloro es un compuesto químico utilizado para tratar y mantener el agua de las piscinas. Su función principal es eliminar microorganismos como bacterias, virus y hongos para prevenir enfermedades infecciosas.
Sin embargo, el contacto prolongado con el cloro puede afectar a la piel y a otras partes del cuerpo. Para minimizar estos efectos, es recomendable tomar medidas preventivas y de cuidado personal.
Efectos del cloro en la piel
- Sequedad e irritación, ya que el cloro elimina los aceites naturales de la piel.
- Picor y enrojecimiento.
- Erupciones y dermatitis. Especialmente en personas con pieles sensibles o afecciones como eccemas o psoriasis, puede desencadenar brotes o agravar los síntomas.
- Reacciones alérgicas, que se manifiestan como sarpullidos, hinchazón o inflamación.
- Envejecimiento prematuro.
- Alteraciones en la pigmentación de la piel.
*Ten en cuenta que algunos de estos efectos pueden aparecer tras un contacto prolongado o repetido con el cloro, no de forma inmediata.
Efectos del cloro en otras partes del cuerpo
- En ojos y mucosas. El cloro puede causar irritación, enrojecimiento, escozor y molestias. Para evitarlo, se recomienda lavar el rostro con agua limpia tras el baño.
- En uñas. Se pueden debilitar y resecar, haciendo que sean más frágiles.
- En vías respiratorias. Puede provocar tos, molestias y agravar el asma o la sensibilidad respiratoria.
- En el cabello. El cloro elimina los aceites naturales, dejando el cabello seco, áspero y más propenso a la rotura.
- En los dientes. La exposición repetida puede causar decoloración y erosión del esmalte, volviéndolos más sensibles.
Factores que aumentan la sensibilidad al cloro
- Edad y condición física. Los niños suelen ser más vulnerables, ya que pasan más tiempo en el agua, tragan más líquido y sus pulmones aún no están completamente desarrollados. Esto incrementa la probabilidad de que puedan sufrir problemas dermatológicos o asmáticos.
- La concentración de cloro. El exceso de cloro o una mala ventilación, especialmente en piscinas cubiertas, aumenta el riesgo de padecer alguno de estos síntomas.
- Piel sensible o enfermedades previas. Como hemos comentado, quienes padecen piel atópica, psoriasis o alergias cutáneas son más propensos a agravar sus problemas.
- Tiempo de permanencia en el agua. A mayor tiempo en el agua, aumenta la exposición y, por tanto, el riesgo de sufrir efectos adversos.
- Mantenimiento y control del agua. Un mantenimiento incorrecto o fallos en el sistema de cloración pueden provocar concentraciones peligrosas de cloro, lo que podría ocasionar intoxicaciones agudas en los bañistas.
Recomendaciones para proteger la piel y la salud del cloro
Para minimizar los efectos negativos del cloro y disfrutar de la piscina de forma segura, es esencial adoptar medidas preventivas y de cuidado personal:
- Dúchate antes del baño. Así eliminarás sudor y residuos cosméticos que puedan reaccionar con el cloro.
- Dúchate después del baño. De este modo eliminarás los restos de cloro en la piel.
- Hidrata tu piel. Utiliza cremas hidratantes para restaurar la barrera cutánea y evitar la sequedad.
- Utiliza gafas de natación para proteger tus ojos.
- Evita el contacto prolongado con el agua, especialmente si tienes piel sensible o enfermedades cutáneas.
- Presta atención a tu salud bucodental. Recuerda acudir a revisiones periódicas con tu dentista de confianza y mantener un correcto cepillado.
- Protege tu cabello. Puedes utilizar un gorro de natación y, después del baño, aplicar mascarillas nutritivas.
- Consulta con un especialista si aparecen síntomas persistentes.
¿Cómo puede ayudarte tu seguro Adeslas?
Adeslas te ofrece acceso a especialistas en dermatología, quienes pueden diagnosticar y tratar problemas cutáneos causados por el cloro y otras causas. Además, tienes la posibilidad de contratar un seguro dental, fundamental para prevenir la acumulación de sarro y el daño en encías y dientes que puede causar el cloro.
Los especialistas de Adeslas te acompañan tanto en la prevención como en la solución de posibles problemas, protegiendo así tu bienestar y el de tu familia. Puedes consultar las coberturas de alguno de sus seguros más completos, como Adeslas Plena Total o Adeslas Plena Plus.
Si deseas más información sobre alguna póliza, ponte en contacto con nuestros asesores y te orientarán sin compromiso.
*Aviso: este artículo es meramente informativo. Para contratar o recibir asesoramiento, contacta con nuestros gestores sin compromiso.